La rutina… el riesgo invisible

La mayoría de los sustos no llegan “por algo raro”, sino por lo de siempre: prisas, rutina y confianza.
Parar 10 segundos para revisar lo básico cambia el día.
Y cuando algo falla, nuestro trabajo como corredores es revisar y adaptar las coberturas para que ese susto no vaya a más.

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